De pasiones y vocaciones.
Publicadas por Les Yeux Noirs , martes 31 de mayo de 2011 09:10

Había llegado otro verano, eran vacaciones para nosotros los alumnos de la Facultad de Medicina. Yo tenía 21 años y sabía lo que significaba: ese viaje de cuatro días de la ciudad donde vivía a Tijuana. El reto: cruzar hasta Los Ángeles, California, el sueño: tener dinero suficiente para terminar mi carrera, ayudar a mis hermanos, ayudar a mi mamá...mi mamá, siempre tan triste...mi mamá con todas
las esperanzas de un mundo mejor pronunciadas en mi nombre, mi mamá compleja, enferma y amada, mi mamá, dos fuerzas en mí, la fuerza que te empuja pero también esa fuerza que innegablemente te detiene y paraliza.
Guardé mis pocas pertenencias en una pequeña valija, la misma que iba a acompañarme durante todo mi viaje y así, tomé mi camión. Cuatro largos días, llegar a Tijuana, enfundarme en mi traje y presentarme en la aduana de los Estados Unidos Americanos.
No es que no tuviera pasaporte, es que antes al igual que hoy, había que pasar el escrutinio de los oficiales gringos para obtener el permiso de pasar la segunda garita. Sin ese permiso NO podía llegar a Los Angeles. Y no quiero confundirlos, ir allá no era un capricho, allá estaban mis primos, allá me esperaba "El Pelón", allá me hospedaba el pelón, allá, durante los veranos, fui mesero, mudancero, bell-boy, encargado de eventos y hasta lava platos, sí, adivinaron, con el pelón.
Pasar esa revisión no me ponía muy nervioso: "¿Cuánto dinero trae joven?" - "Tantos dólares señor" (no eran muchos pero era todo lo que podía ahorrar para poder hacer ese viaje), "¿Dónde se queda?" - Yo daba la dirección completita (era la del pelón, fácil saberla) "Y...¿A qué se dedica? sonreía y hasta sentía que mi espíritu se iluminaba, "Soy estudiante de Medicina".
En mi pueblo siempre fuimos "los güeros" así que además, para esos oficiales de criterio empobrecido, era candidato a pasar con menos trabas.
Sin embargo en esta ocasión algo no salió bien, al contestar: "Soy estudiante de medicina" el guardia me miró, frunció el ceño y con voz despectiva me dijo "Flaco, pero no eres Doctor" a lo que yo contesté "No, aun no oficial", entonces de San Diego no pasas...
Salí de la oficina de aduanas, los ojos enrojecidos, estaba cansado sí, pera además muy triste..."¿Y mi siguiente semestre?, ¿Y mis ocho hermanos?...ellos no estudian..., ¿Y mi mamá (y mi mamá)? ...sin embargo siempre he sido terco, terco hasta la médula, y más que terco, persistente.
Enfrascado en mi conflicto me dije, "Bueno, no puedes continuar en camión, no puedes pasar la segunda garita, no hay nada que hacer...al menos - ¡Al menos que tome un avión!"
Crucé a San Diego y nervioso, pero firme, me dirigí al aeropuerto: "Me voy a gastar todo mi dinero...pero bueno, si logro llegar, allá de volada lo repongo"...Compré un boleto de avión. En los aeropuertos no te pedían ese canijo permiso de aduana así que seguro de mí mismo y siguiendo mi intuición lo conseguí.
Me senté en la sala de espera, había algunos oficiales: "Border Patrol" se leía en sus uniformes, respiré profundo, pasé saliva y compré el L.A. Times, no sabía ni jota de inglés, pero con mi traje aun limpiecito, me senté, crucé la pierna y me dispuse a "leerlo"...nadie sospechó de la legitimidad de mis acciones, mucho menos del aplomo que me movía.
Ese día volé a Los Angeles, llegando, agarré unas monedas y marqué de un teléfono público, escuché una voz del otro lado de la línea: "¡Muchacho carajo, dónde estás! -"En Los Angeles pelón, en el aeropuerto, ven por mí ¿no?" - "¿Pe-pero qué chingados haces en el aeropuerto tú?" - "No me dejaron venirme en camión, así que tuve que buscar otro medio" - "Si serás cabrón...oye, ya te conseguí chamba pa'l verano" -"Faltaba más" le contesté...agarré mi maleta y me senté en una banca a esperar al pelón en su infame camioneta, pensé en sueños por cumplir, en pasiones incansables y vocaciones obstinadas.
Para el Dr. Octavio, Nefrólogo e Internista, Investigador incansable, humanista, consejero, amigo, confidente, compañero de estadio y de muchas sobremesas, el único que me protege cuando ni yo sé que lo necesito...mi papá.

Wow sis, que orgullo, ahora entiendo pq eres tan grande, no solo por ser tu, sino por ese ejemplo tan bello...graciad por compartir...