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Al final del camino.

Publicadas por Les yeux noirs , martes, 30 de octubre de 2012 12:11 p.m.




Hace poco leí un artículo muy interesante; hablaba de una enfermera que por muchos años trabajó en el área de cuidados paliativos - está área centra su atención en los enfermos terminales, es decir, aquellos que padecen una enfermedad incurable y cuyo estado de salud se ha deteriorado al punto de requerir cuidados permanentes - Estos enfermos habían ido al hospital prácticamente a morir y no es extraño que la enfermera haya compartido momentos muy especiales al estar al contacto con estas personas al final de sus vidas. El espíritu de la gente - según la enfermera platica - crece muchísimo cuando las personas se enfrentan a su propia mortalidad.

"Aprendí que nunca hay que subestimar la capacidad de las personas de crecer. Algunos cambios fueron fenomenales. Cada persona experimentaba una variedad de emociones, como era de esperarse: negación, miedo, coraje, arrepentimiento, más negación y eventualmente aceptación. Cada uno de los pacientes encontraba la paz antes de irse, al menos todos aquellos que yo atendí...cada uno de ellos"

Cuando la enfermera escuchaba de sus pacientes acerca de cuáles eran aquellas cosas de las que se arrepentían o que desearían haber hecho distinto los mismos temas surgían una y otra vez. Aquí los 5 más comunes.

1. Desearía haber tenido el valor de vivir mi vida siendo quien yo quería ser y no haber vivido la vida haciendo lo que otros esperaban de mí. Este es el arrepentimiento más común de todos - dice la enfermera - cuando las personas se dan cuenta que su vida está a punto de terminar y voltean atrás ven las cosas claramente, es muy fácil ver cuantos sueños no cumplieron. La mayoría de las personas, de hecho, no cumple ni la mitad de los sueños que va teniendo durante su vida y muere sabiendo que esto fue debido a decisiones que conscientemente tomaron, O DEJARON DE TOMAR.

Es muy importante hacerle honor por lo menos a algunos de tus sueños durante el camino. En el momento en el que pierdes tu salud, ya es muy tarde. La salud trae consigo una libertad que muy pocos entienden, hasta que la pierden.

2. Desearía no haber trabajado tanto sin darme tiempo para cosas más importantes.
Este arrepentimiento - cuenta la enfermera- viene de cada paciente de sexo masculino que ha cuidado. Todos ellos sintieron que se perdieron la mayoría de la niñez y juventud de sus hijos y la compañía de sus parejas. 
Simplificar tu estilo de vida y tomar decisiones concienzudas hace que te des cuenta que no necesitas tantas cosas materiales como tú crees. Eso sin mencionar que esta simplicidad crea mayor espacio en tu vida haciéndote una persona más feliz y abierta a nuevas oportunidades.
3. Desearía haber tenido el valor de expresar mis sentimientos. Muchas personas reprimen sus sentimientos, en muchos casos para mantener la paz con otros. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca se convirtieron en quienes realmente pudieron haberse convertido. Muchos de estos pacientes de hecho desarrollaron enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento que guardaron por mucho tiempo. 
Nunca podremos controlar las reacciones de otros. Sin embargo, aunque mucha gente inicialmente reacciona a la defensiva cuando cambias tu manera de ser al hablar honestamente, al final del día expresar lo que sientes eleva la relación a otro nivel mucho más sano. En el peor de los casos, decir la verdad puede acabar esa relación que no es sana para ti. En ambos casos, tú ganas. 
4. Desearía haber mantenido el contacto con mis amigos. Muchas veces las personas no entienden el verdadero valor de los viejos amigos hasta que están a semanas de morir y, en el caso de los pacientes de los que habla la enfermera, no siempre había manera de contactarlos. Mucha gente se había enrolado tanto en sus vidas que habían dejado que las verdaderas amistades se fueran de sus vidas a través de los años.  
Muchas de estas personas tenían arrepentimientos profundos por no haber brindado a sus amistades el tiempo y el esfuerzo que merecían. "Todos extrañan a sus amigos cuando están muriendo" menciona la enfermera. 
Es común para las personas con un ajetreado estilo de vida dejar a las amistades "para después". Sin embargo al estar cerca de la muerte la mayoría de la gente no se preocupa por su estatus financiero o los detalles físicos de la vida en si. Todo se resume al amor y las verdaderas relaciones. Esto es todo lo que queda al final del camino. 
5. Desearía haberme permitido ser feliz. Este arrepentimiento es muy común. La mayoría de las personas no se dan cuenta que ser feliz es una decisión. Se quedaron atorados en viejos patrones y hábitos. El "confort" de lo familiar fue más grande que sus emociones y el miedo al cambio los mantuvo fingiendo a otros e incluso a ellos mismos, que eran felices. Cuando al final aceptan que siempre quisieron reír más, tomarse las cosas menos en serio. "Cuando estás en tu lecho de muerte, lo que los demás piensan de ti desaparece de tu mente, qué maravilloso sería dejarse ir y sonreír de nuevo, mucho antes de tener que morir" menciona la enfermera. 
“You only live once, but if you do it right, once is enough.” - Mae West

S.O.S.

Publicadas por Les yeux noirs , jueves, 16 de agosto de 2012 5:08 p.m.


Hasta hace 23 días (o sea hasta el día 23 del mes pasado, más o menos) estuve trabajando en un trabajo - por favor perdonen la redundancia - que disfrutaba mucho, o bueno, creo que el trabajo me disfrutaba mucho más a mí que yo a él. Todos los días llegaba a las 8 a.m., atendía proyecto tras proyecto, junta tras junta, comía mi desayuno a las 2 p.m. - cuando por fin recordaba que no había comido nada en todo el día - y no paraba hasta apróximadamente las 7 de la noche...otras veces más tarde.

Llegaba a mi casa (algunos días lloraba de estrés o de cansancio, o quién sabe de qué madres, en el trayecto) y todos los días me daba migraña. Obviamente no hacía absolutamente nada más - ni ir al cine, ni a cenar, ni escribir, ni leer ni twittear, ¡Ni correr! y me despertaba todos los días con contractura muscular y mis alergias no me permitían respirar en todo el día, inhalaba nafazolina - ese spraycito que te venden para magicamente destapar la nariz - aproximadamente 15 veces al día y bueno, les platico que como por obra de algún santo al que no le rezo, hace 23 días que dejé de trabajar ahí todos mis síntomas desaparecieron.

Eso me puso a pensar en mi calidad de vida, en como por querer tener un trabajo "de buen nivel" y ser perfeccionista y "la mejor" te llegan a pasar esas cosas, de hecho te pueden pasar muchas más cosas, afortunadamente no me pasaron a mí. Mi estado de animo claramente había cambiado durante los meses que estuve en esa oficina, pero dejen ustedes a un lado mi estado de animo...mi salud estaba deteriorándose poco a poco y yo lo estaba permitiendo.

Hace unos momentos que estaba por escribir esto recordé que alguien me mandó el siguiente texto, acerca de cómo, en los tiempos modernos en que vivimos, debemos además de trabajar y cumplir con nuestras responsabilidades, cuidarnos y vivir "una vida sana", ahí les va:

Dicen que todos los días hay que comer manzana por el hierro y uno o dos plátanos, por el potasio. Y también una naranja, para la vitamina C, ¡ahh! y una taza de té verde sin azúcar, no vaya a ser, hay que cuidarse de la diabetes.

Todos los días hay que tomarse dos litros de agua (sí, y soltarlos luego, que lleva como el doble del tiempo que llevó beberlos). Todos los días hay que tomarse un Activia u otro yoghurt con lactobacilos, que nadie sabe qué son, pero parece que si no te metes diez mil millones y medio todos los días, acabarás viendo a la gente como borrosa.

Cada día una aspirina, para prevenir los infartos. Y un vaso de vino tinto, para lo mismo. Y otro de blanco, para el sistema nervioso. Y uno de cerveza, que ya no me acuerdo para qué era. Si te lo tomas todo junto, por más que te dé un derrame ahí mismo, probablemente ni te enteres.

Todos los días hay que comer fibra, mucha, muchísima fibra. Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias, ligeras, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado...haciendo el cálculo, sólo en comer y preparar la comida se te van cinco horitas, ah y no se te olvide lavarte los dientes después de TODAS las comidas, o sea: después del Activia los dientes, después de la manzana los dientes, después del plátano los dientes… y así mientras tengas dientes. Y pasarte hilo dental, masajeador de encías y hacer buches con enjuage bucal…

Mejor ve ampliando el baño y meté el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas por día ahí adentro. Además es importante dormir ocho horas y no nos queda otro remedio que trabajar otras ocho, más las cinco que empleamos en comer, veintiuno. Te quedan tres.

Según las estadísticas, vemos tres horas diarias de televisión. Bueno, ya no porque todos los días hay que ir al gimnasio y hacer por lo menos 40 minutos de ejercicio.

También recomiendan que para llevar una vida normal hay que cuidar las amistades porque son como una planta, o sea, hay que regarlas a diario. Y cuando te vas de vacaciones también, supongo.
Además, hay que estar bien informado, así que hay que leer por lo menos un periódico...

Y muy importante; hay que tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina: hay que ser innovador, creativo, renovar la seducción (salir de la zona de confort)...eso lleva su tiempo ¡Y ni qué hablar si es sexo tántrico!! (Al respecto te recuerdo: después de cada comida hay que cepillarse los dientes!)

También hay que sacar tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, y no te digo si tienes perro, cualquier otra mascota o...¿¡hijos ?!
A esta altura puedes ir considerando el suicidio como opción válida. En fin, a mí la cuenta me da unas 29 horas diarias. La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de estas cosas a la vez, por ejemplo, te bañas con agua fría y con la boca abierta, así mientras tomas agua, sales del baño con el cepillo de dientes en la boca y le vas haciendo el amor (tántrico) a tu pareja, que de paso mira la TV y te cuenta las noticias...

Gracias a la sabiduría del universo, la alineación de los astros, o a quién se me dé la gana agradecer mi vida laboral cambió y estoy por empezar un nuevo trabajo. Ya les contaré cómo me va, espero no tener que repetir el penúltimo párrafo de este texto muchas veces.

www.damebrochant.blogspot.com