
Bueno este post se llama así porque mañana empieza mi año nuevo, un año nuevo de vida, y que decir un año nuevo ¡Mañana empiezan mis 30 años!...creo que había estado esperando mis treinta con muchísima emoción desde que tenía alrededor de 25 años.
Por el tipo de trabajo que desempeño (tengo clientes que en su mayoría están en sus 50’s-60’s y de alto perfil) sentía que cuando cumpliera 30 iba a tener más credibilidad e iba a ser más fácil desempeñar mi puesto y bueno, en lo personal siempre me ha gustado cumplir años.
Soy de las más chicas de mi grupo de amigas (de hecho la segunda más chica) y me ha tocado que mis amigas cumplan año, brinquen la frontera de los treinta y muchas lo han hecho quejándose “ya estamos viejas” es la frase que he escuchado desde hace tiempo...” ¿Viejas?” pienso, “¿Viejas para qué?”...además, pensando en que aún no hemos descubierto la manera de detener el tiempo en realidad la vida te da dos opciones: cumplir años o morirte. ¡Yo definitivamente elijo la primera!
No voy a escribir diciendo que los 30’s son los nuevos 20’s ni que ahora todo está mejor que nunca y toda esa sarta de cosas que muchos decimos cuando queremos hacernos sentir mejor a nosotros mismos. La verdad es que los 30’s son los 30’s y punto. ¿Qué si les puedo decir que llego a esta edad en el mejor estado físico posible? …¡la neta no!...he querido bajar unos cuantos kilitos desde hace un par de meses y no he podido (pero no crean que me desgarro las ropas por eso, de hecho al contrario, he seguido comiendo con singular alegría), este año he hecho menos ejercicio que los demás (lamentablemente), el sábado (o sea antier) me empezó una gripa terrible así que de antemano me disculpo porque escribo bajo la influencia de altas dosis de Afrinex y como si fuera chiste (porque la neta es algo que nunca me sucede) me salieron varios granos en la cara…
Además de todo lo anterior en el último mes y medio me han estado pasando muchas cosas, desde que entraron a robar mi departamento y sólo robaron cosas mías, hasta que un perro me mordió (no es broma, un perro me mordió y fuerte, tengo la cicatriz) he tenido problemas personales, familiares, y cambios fuertes en mi trabajo.
Una amiga me explica que antes de cumplir años entras a una “cuarentena” o sea que básicamente te pasa hasta lo innombrable para luego cumplir años. Bueno, podemos tratar de explicarlo esotérica, sicológica o espiritualmente, pero estos días así han sido. No ha sido lo duro, sólo lo tupido.
Aún así y a pesar de todo lo que estoy diciendo, este escrito es en parte para agradecer en parte para celebrar, en parte para no olvidar todo lo que estos últimos años me han dado y aunque todo mundo diga que la edad es relativa, así como el tiempo, creo que todos le damos el simbolismo que queramos a nuestros cumpleaños y/o edades.
Yo hoy agradezco todo lo que he vivido, agradezco que me conozco mejor que nadie, que sé cuáles son mis creencias, mis valores, mis virtudes, mis errores, que sé quiénes son mis amigos y de qué forma me brindan su amistad, que sé qué lugar ocupan mis padres y mi hermana en mi vida, que conozco mis limites y no me da miedo marcarlos, que conozco bien mis alcances…
Me felicito por todo lo que he vivido y que he podido superar con éxito, que sé que quiero hacer con mi vida, que no estoy confundida, que sé que lo que hoy creo y es prioridad puede cambiar conforme pasan los años, que entre más crezco más consciente estoy de todo lo que no sé, que quiero aprender muchas cosas, que me gusto muchísimo, que sé de que soy capaz y sé cuando decir basta, que nunca me da miedo dar mi punto de vista, que sé, porque lo he experimentado muchas veces en el último año, que entre mejor persona sea más bendiciones me alcanzan, que he vivido muchas cosas increíbles porque siempre me he atrevido, que siempre he sido intensa y lo agradezco, que he hecho cosas de las que me arrepiento y por las que ya me he disculpado (y perdonado a mi misma), que sé que me voy a volver a equivocar y no me da miedo…
Agradezco que ya perdí el sentido de urgencia que me envolvía en los últimos años, ahora no tengo prisa, sé que tengo que vivir y hacerlo lo mejor posible, hacer las cosas bien, que las cosas llegan cuando deben llegar (un concepto que aunque suena bastante simple nos cuesta mucho entender), agradezco y cuento mis bendiciones y aprendo cada día de la vida y de la gente (por la buena y por la mala). Y a toda la gente maravillosa que he conocido durante este año (Ustedes saben quiénes son) les agradezco por haber aparecido en mi vida, y a los y las que permanecen les agradezco por seguir y por darme tanto amor.
Así que aunque sea con una copa de jarabe para la tos, festejo y me digo a mi misma, ¡Feliz año nuevo!

Hola a todos, quise aprovechar este espacio para recordarles a todas (y todos) que este mes en el que se promueve (de manera más intensa) la prevención contra el cáncer de mama...Así que a continuación les mando información actualizada sobre este mal que aqueja a muchísimas mujeres y (aunque se diga que el cáncer aún no tiene explicación) factores que se han demostrado como preventivos, siempre la prevención es la mejor medicina así que OJO, ¡A cuidarse! y chavos ¡A ayudar! (que no creo que les cueste mucho)
Datos importantes
- El cáncer de mama en México se está dando entre mujeres más jóvenes; el promedio de edad de detección es 10 años antes que en los países económicamente más desarrollados.
- El cáncer de mama se presenta con mayor frecuencia en los conductos galactóforos, que transportan la leche, o en los lobulillos, donde se produce la leche después de tener un hijo.
- En etapas tempranas, el cáncer de mama no da síntomas. Conforme el tumor se desarrolla la mujer puede presentar cambio de tamaño o textura de la mama, modificaciones en la coloración de la mama, apariencia de cáscara de naranja en la piel de la mama y secreción por el pezón.
- En etapas tardías, los síntomas pueden ser dolor óseo, dolor o molestia en la mama, úlceras en la piel, hinchazón de un brazo y pérdida de peso.
(Datos obtenidos de la Dra. Felicia Knaul, investigadora de la Universidad de Harvard)
La Dra. Knaul explica que en México desafortunadamente hoy un 60% de las mujeres se diagnostica en fase 3 o 4 con un costo muy alto para ellas en cuanto a la agresividad del tratamiento pero también para el sistema de salud.
El diagnostico de cáncer mamario se confirma mediante una biopsia, es decir la extirpación de tejido tumoral cuyas células son examinadas por un patólogo.
El tratamiento depende de la etapa en la que se diagnostica la enfermedad. En la etapas tempranas, el cáncer de mama se resuelve con cirugía, en etapas tardías se requiere de la extirpación de toda la mama, de los músculos que se encuentran por debajo de la misma y la administración de quimioterapia.
En tumores hormono-dependientes se da hormonoterapia para suprimir el efecto de los estrógenos, entre otros fármacos que se proporcionan en condiciones particulares del tipo de cáncer de cada paciente.
A continuación les paso algunos pasos para prevenir el cáncer de mama:
1. Cambiar el tipo de grasas: las grasas se clasifican en buenas, malas y saturadas. Las buenas son las conocidas como omega 3 y 9 (aceite de oliva, pescados, semillas de lino), las malas son las omega 6 (todos los aceites menos el de oliva, la mayonesa, la margarina, todo lo que diga "hidrogenado", papas fritas, facturas) y las saturadas son las de origen animal (leche entera, carnes, manteca, crema de leche, etc.). Una alimentación equilibrada se logra incluyendo un máximo de 30 por ciento de grasas, en lo posible de tipo omega 3 y 9, con muy poco contenido de las otras (omega 6 y saturadas). Comer cruciferas: brócoli, coliflor, coles, repollo, repollitos de Bruselas, rábanos. Estos alimentos contienen "índoles", sustancias que previenen el cáncer de mama, colon y otros.
2. Disminuir la insulina: ya que potencia el efecto de los estrógenos. Para lograrlo hay que evitar las grasas saturadas, disminuir la carga de glucosa y la obesidad de la parte superior del cuerpo.
3. Disminuir la carga de glucosa: azúcares y almidones (panes blancos, papas, arroces) aumentan la producción de insulina.
4. Aumentar el consumo de fibras: ya que disminuye los niveles de estrógenos.
5. Disminuir la carga oxidante: se sabe que los agentes antioxidantes son aliados contra el envejecimiento en general. Su ingesta también ayuda a prevenir el envejecimiento de la célula mamaria, evitando mutaciones en el ADN. Lo ideal es comer frutas y verduras en cantidad.
6. Evitar los estrógenos químicos: como los pesticidas, la piel del pollo y otros.
7. Disminuir la grasa corporal: especialmente la abdominal, ya que estas células grasas son una fábrica de estrógenos.
8. Limitar el alcohol: aumenta los niveles de estrógenos circulantes. El riesgo de cáncer de mama aumenta 11 por ciento por copa de vino por día. Cuatro copas al día suponen un riesgo del 44 por ciento.
9. Aumentar la ingesta de vitamina D: es un potente inhibidor del crecimiento de las células. Se puede ingerir como suplemento o exponerse al sol 15 minutos 3 veces por semana, en horarios seguros (evitar el mediodía).
10. Hacer ejercicio: disminuye la grasa corporal, reduce los niveles de insulina y aumenta los niveles de estrógenos buenos. Se recomiendan 4 horas de ejercicio semanal, de intensidad moderada.
Ahora el primer paso para detectarlo a tiempo es la AUTOEXPLORACIÓN, las (y los) que no sepan cómo hacerlo les dejo aquí esto:
http://www.mamografia.com/cancermama-3.html
Este link muestra claramente cómo debe hacerse, por supuesto, no dejen de ir a los chequeos con su Doctor!!!
Más información:
http://www.terra.com/salud/articulo/html/sal3762.htm
http://www.scielosp.org/pdf/spm/v51s2/v51s2a26.pdf
http://www.generoysaludreproductiva.gob.mx/numeralia1.php?id_rubrique=&id_article=539

Este post lo había estado retrasando y probablemente no sea tan largo como pudiera hacerlo porque siendo tan chillona como soy tampoco quisiera moquear al son del teclado.
Había querido hacer un escrito acerca de cómo llevamos la relación con nuestros padres cuando ya somos adultos, cómo la mayoría de las veces es tan complicado tener una relación padre-hijo (a) y obvio mostrarles respeto, darles el lugar que merecen, pero ver que muchas de las decisiones que toman los perjudican o que hay otra forma de hacer las cosas que podría traerles una solución a sus problemas. Sin embargo, como a muchos nos ha sucedido, no hay forma de hacerles entender esto porque hasta cierto punto ellos te siguen viendo como su hija-o y 1) Piensan que su manera de hacer las cosas es la mejor 2) Es muy difícil hacer cambiar de esquemas de pensamiento a una persona que está ya en sus 50’s 60’s y que está acostumbrado a que las cosas se resuelven de tal o cual forma…
Para no enredarlos mucho lo que quiero decir es esto; nosotros como hijos, adultos jóvenes (o adultos, punto) muchas veces queremos intervenir en la vida de nuestros padres…y más cuando vemos que son infelices, que tienen problemas, depresión, o están inmersos en una situación que no los deja salir adelante, sin embargo, ¿Hasta qué punto involucrarte o al contrario, poner límites?, ¿Hasta qué punto dejar que esos problemas afecten tu vida?, Y si pones límites ¿cuál es la medida exacta para hacerlo sin desentenderte de sus vidas?
Yo he batallado toda mi vida adolescente-adulta con esto…de alguna forma mis papás (más mi madre) me tiene mucha confianza y he sido la persona en la que ella se ha apoyado para hacerle frente a muchas batallas. Sin embargo para mí ha sido muy difícil jugar este papel sin dejar que afecte mi vida personal…hasta hace poco que decidí alejarme un poco y dejarla solucionar un par de situaciones por ella misma, créanme que en un principio no estaba segura siquiera de cómo hacerlo, sin embargo las cosas se dieron por si solas y mi mamá entendió que, primero, yo no puedo aconsejarla acerca de muchas cosas ya que yo no he vivido lo mismo que ella (ni los mismos años ni he tenido las mismas experiencias), dos, que no puede depender de otra persona o personas para ser feliz, y que debe de tomar las medidas necesarias para ser feliz a su manera y por sus propios medios.
Bueno, dejando todos esos conflictos a un lado, este fin tuve la oportunidad de estar con mi mamá y me di cuenta que a veces es importante tomar esa distancia para por fin poder encontrar un punto medio, fue un fin de semana feliz, ella cocinó, yo le ayudé, platicamos, nos acordamos de muchas cosas, me di cuenta que en su cama (desde que soy niña) es el lugar donde mejor duermo, que es una mujer increíble, que siempre lucha por salir adelante, que sus hijas son lo más importante para ella y que aun cuando la vida para ella parece no tener sentido se acuerda de nosotras y eso la motiva, me recordó su excelente sentido del humor, su amor por la buena cocina (que felizmente heredé), su promesa de “siempre vas a tener un pastel de cumpleaños” aunque yo tenga 90 y tú 60 años…su hospitalidad, sus ganas de seguir trabajando, sus ganas de aprender algo nuevo siempre, sus deseos de hacer las cosas bien y ser un mejor ser humano, el respeto que tiene por mis opiniones y decisiones, su crítica constructiva, su amor por los animales y las plantas…
Yo tengo un dicho que uso siempre “a fuerzas, ni la familia” ¿Qué quiero decir con esto?...que el respeto se gana, el lazo de amor entre dos familiares se alimenta, el amor hay que fomentarlo, no es algo que se da por hecho, porque si alguien es tóxico en tu vida y su trato te lastima, ni por ser familia vale la pena mantenerlo cerca…
Afortunadamente para mí, en mi pequeña familia siempre hemos hecho un esfuerzo por estar juntos, por estar bien, por no dejar que los conflictos nos contaminen, por perdonar, por salir adelante independientemente de la cantidad de problemas que pueda haber…siempre con la voluntad de resolverlos y la mente y el corazón abiertos para perdonar y tratar de entendernos a pesar de nuestros prejuicios y puntos de vista.
Les dejo está reflexión:
No es la carne y la sangre sino el corazón lo que nos hace padres e hijos.
Friedrich von Schiller

Hace unos días me pasó algo que me hizo pensar en este post. Estaba en mi departamento, en mi cuarto (el cual es un 2do piso que da a la calle) y eran las 4 am...era entre semana (el miércoles) y estaba dormida...en eso escuché unos cantos (gritos) que venían de afuera, me despertaron por completo y al asomarme vi a un par de alegres compadres cantando norteñas...Siendo yo una persona con problemas de insomnio y de sueño muy ligero esto me encabrono de inmediato. Rápidamente abrí la ventana y les grité: ¡Cállense, son las 4am!...a lo que ellos me gritaron (hasta eso)...¡Perdón Señora!...a los pocos minutos escuché que prendían el motor y se iban de ahí.
Sin embargo después de esto ya no me pude volver a dormir y ya completamente despierta y siendo de madrugada, uno (al menos yo) suele ponerse a pensar muchas cosas. En medio de mi frustración por haberme despertado me puse a pensar en la ubicación de mi departamento, eso me puso a pensar que varios de mis vecinos son jóvenes (estudiantes) que viven solos y se desvelan entre semana...después pensé en todas las veces que me ha ocurrido lo mismo con distintos vecinos...bueno más o menos el monólogo en mi cabeza fue así:
"Es que ya van muchas veces que esto pasa, que chinga...a lo mejor ya deberíamos de mudarnos a otro lugar...pero llevamos 10 años viviendo aquí, que hueva mudarse cuando ya tienes un departamento bien armado y en forma...además hay tantas cosas que habría que empacar...es que la neta como acumula cosas uno con el tiempo...definitivamente sería una hueva"
Todo esto me hizo pensar, ya al día siguiente y con más claridad, en las cosas que acumulamos con el tiempo y por qué lo hacemos...
Les cuento que mi madre es el extremo ridículo de la acumulación de cachivaches, al grado que, cuando visito la casa familiar trato de tirar una que otra cosa, lo hago poco a poco y tratando de que ella no lo note...cuando se da cuenta tenemos un diálogo como el siguiente:
Yo: "Mamá este lápiz labial se ve muy muy viejo, ¿Lo usas?"
Ella: "Uhmm no m'ijita, nunca lo uso..."
Yo: "¿Desde hace cuánto lo tienes?"
Ella: "Ahh...es que déjame contarte...ese lipstick lo compré en 1980, un mes antes de que nacieras y por eso lo guardo..." (me explica orgullosa)
Yo: ¡Mamá, tira esa porquería!, ¡Ha de estar ya radiactiva, guacala!
Ella: "Ay m'ijita, siempre me tiras todo..."
Yo: "Es que TODO guardas"
Y es que el ser humano es así...Todas las personas que conozco guardan (en mayor o menor medida) objetos a los que les han asignado valor sentimental y estos objetos pueden ser desde boletos de conciertos, folletos de lugares a donde hemos ido, cartas, corchos de botellas (un hábito personal), ropa de otras décadas, revistas...e incluso lápices labiales.
Claro que, el guardar todo este tipo de recuerditos es resultado del apego a las cosas, condición inherente al ser humano.
Aparentemente es muy difícil para uno deshacerse de lo que sea, aunque sea completamente inservible...todavía recuerdo como lloré cuando me deshice de mi colección de cassettes...muchos dirán que no tiene nada de malo ir acumulando cosas ya que recordar es "volver a vivir" pero es que si eso pensáramos de cada cosa que obtenemos que nos trae un recuerdo acabaríamos sepultados en un montón de objetos de todo tipo.
Yo tengo un ejercicio que hago por lo menos cada seis meses...guardo un día del fin de semana y limpio mi cuarto, y no me refiero a trapear y sacudir, más bien me obligo a revisar TODA mi ropa, zapatos, cajones, productos de belleza, medicinas, revistas, etc. etc. Y hago lo que yo llamo una "limpieza general" me obligo a tirar todo lo que no uso, o no sirve (o que ya está caduco por Dios)...y guardo aparte la ropa que no uso para regalarla (sigo la regla, si no lo has usado en un año, lo más probable es que nunca lo vuelvas a usar) Cuando termino me queda una leve sensación de nostalgia, pero al mismo tiempo una gran sensación de alivio, me hace sentir que la energía a mi alrededor es distinta y fluye más fácilmente.
Sin embargo se que este es un hábito difícil...todos queremos algo que nos recuerde, un objeto que sea testigo de un viaje, un evento, incluso una relación (cuando dicha relación se quiere recordad, en otros casos lo que hacemos es botar todo lo que nos dio el o la desgraciada)
Qué difícil es el desapego, material, mental y emocional...a muchos nos gusta traer la petaca llena de piedras y no soltar nada, sin embargo ¡Qué sano es en ocasiones dejar algunas de esas piedras a un costado del camino!
Yo en lo personal creo que todos los extremos son malos y nunca he sido minimalista, sé que hay cosas que voy a guardar para siempre y por supuesto hoy agradezco tener objetos que mi madre y mis abuelas guardaron. También agradezco tener el valor de, periódicamente, deshacerme de toda la sarta de porquerías que posiblemente no me traigan buenos recuerdos y sólo acumulan ácaros.
Al final del día los buenos momentos (y también los malos) no necesitan recordatorio, porque si los usamos a nuestro favor, muy posiblemente cambiaron algo dentro de nosotros y son parte de nuestro currículo de vida...y
¿Ustedes qué guardan?
El cuerpo cansado, los labios rojos, la vista borrosa, sueño acumulado, por más que duermo siempre hay más.
El cuerpo quiere descansar, pero la mente no para, el cuerpo se castiga, los pies helados, dicen que es ansiedad...
Música de fondo, siempre música de fondo, a veces ayuda, a veces enferma...odio por el espacio antes seguro y conocido...ganas de irme pero sin saber a donde...
Los errores siempre ayudan? Existe siempre dicha catarsis? Espero, espero, sigo esperando...otra vez dolor en el pecho...dicen que es ansiedad...
De repente nada tiene sentido y lo veo por encima del agua, como si todo ocurriera en el fondo del estanque, de repente me sumerge y lo entiendo, de repente no lo recuerdo.
Más sueño, más incertidumbre, dolor de espalda y en la quijada...dicen que es ansiedad...
Ganas de seguir a pesar del cansancio infinito, vida iluminada y llena de sorpresas, pero no todas las sorpresas son buenas, y la luz a veces atrae insectos.
Respiro de nuevo, me cuesta trabajo, hay un peso en el pecho, sin embargo no veo nada y quiero brincar, y quiero bailar, y me quiero ir...
Pero me acuerdo y mejor me quedo, me quedo porque me duele, me quedo porque me importa, me quedo porque es amor.

Antes de hacer este post lo pensé dos veces porque si de por si normalmente cuando escribo en mi blog me encuero (es decir, digo mucho de lo que pienso y creo, no es que escriba en canicas) este post todavía apoya más esa tendencia y les voy a dar alguna información sobre mí que a lo mejor no quisieran tener.
Por lo general los temas de los que escribo llegan por si solos y éste no fue la excepción, viendo ayer la película “500 days of Summer” (quien no la ha visto discúlpeme porque voy a hacer referencias a ella) donde una mujer es potencialmente incapaz de comprometerse con un hombre PERO finalmente llega una persona con la que se da cuenta que puede hacer tal compromiso y pega el brinco…dejando a un pobre incauto con el corazón roto…bueno esa sesión de películas precedida de un ataque de ansiedad y desesperación por no poder dormir me pusieron a pensar en todas esos pequeños (o enormes) traumas, tristezas, fobias e incluso demonios con los que todos hemos lidiado desde niños y que nos han perseguido (en algunos casos) toda la vida.
Miedo se puede definir como: La sensación de alerta y angustia por la presencia de un peligro o mal, sea real o imaginario…sin embargo muchas veces lo que sentimos no es sólo el miedo, es el recuerdo de ese sentimiento, es el miedo por el miedo vivido, que se convierte muchas veces en fobia, trauma o algo más (los seres humanos somos muy mañosos, no hay vuelta de hoja)
¿Qué quiero decir con esto? Obviamente cuando crecemos muchos de nuestros miedos y fobias van desapareciendo, es un proceso normal en el cual el entendimiento y raciocinio juegan un papel bien importante y nos dicen ¡No vale la pena temerle más a esto! ¡Es ridículo!...bueno pues aprovechando el tema y con ganas de que me conozcan más (si, ¡más!) y de hacer un inventario personal de las cosas con las que mi mente lucha día a día (y con la noble intención que alguien se identifique y podamos platicarlo), a continuación hago una lista de mis antiguos, no tan antiguos y nuevos demonios (algunos de ellos ya se fueron, otros aquí andan merodeándome)
Trataré de hacerlo por orden cronológico pero no es tan fácil, así que si se me viene algo a la mente lo voy a escribir como llegue, espero me tengan paciencia…
- Nunca en realidad le tuve miedo a lo paranormal, a decir verdad el tema me fascinaba, recuerdo ser muy niña e ir a Videocentro con mi hermana, cada vez decidíamos por un género en particular de películas y las veíamos TODAS, así vi todas las secuelas de “Pesadilla en la calle del infierno”, “Viernes 13”, “Halloween” e incluso otras más ridículas como la mancha voraz, los tomates asesinos, entre muchas otras…Sin embargo recuerdo que una vez (aún compartía cuarto con mi hermana) soñé que me despertaba, estaba en mi cuarto, todo igual, mi pijama era la misma con la que había dormido…sólo que en medio de la cama había una calabaza, precisamente de Halloween, incendiándose…creo que me desperté llorando, recuerdo que mi hermana me confortó…creo que este sueño vino de ver la película del “Jinete sin cabeza” de Walt Disney…pero les confieso algo…hoy en día hay algo acerca de las calabazas de Halloween (no necesariamente incendiándose, pueden tener una sola velita dentro) que hace que se me ponga la carne de gallina…¿Raro no?
- Nunca le he tenido miedo a la oscuridad…sin embargo recuerdo que en mi casa (en Tampico) cuando bajaba por un vaso de agua a la cocina y subía las escaleras las subía corriendo, sentía que alguien desde la sala me veía (obvio no, ESPERO QUE NO)…ese miedo se me quitó hasta que sufrí algunas experiencias (no sé si paranormales o fueron sueños, no voy a adentrarme en el tema) y desde entonces (SI, DESDE ENTONCES) cuando voy a mi casa de Tampico en mi cuarto duermo con la luz prendida…no es un terror a la oscuridad, es miedo a mi cuarto, punto.
- Los payasos…miedo inexplicable por lo menos hasta donde recuerdo…puede que haya tenido que ver el video de Mecano “Hawái-Bombay” (¿Lo recuerdan?, unos mimos pasados de lanza atacan a una pareja…) entonces hoy en día los mimos y los payasos me causan TERROR…es más creo que tengo Coulrofobia (fobia a los payasos). Cuando los veo no quiero ni que se me acerquen, ni caminar cerca de ellos, es más no me gusta ni verlos…(si tienes fobia a algún tipo de persona, objeto o situación y te interesa saber más checa aquí, diccionario de fobias http://www.fobias.net/)
- Luego creciendo mi familia (más bien mis papás) discutían mucho (antes de divorciarse) toooooooooodo el tiempo gritaban, y gritaban muy fuerte…llegó un punto en el que yo los escuchaba gritando y empezaba a sentir angustia (reflejos condicionados de Pavlov) y cuando me asomaba me daba cuenta que estaban gritando porque uno estaba en el primer piso de la casa y el otro en el segundo y hablaban sobre cotidianidades…Hoy en día no soporto los gritos, es más, si alguien está en mi cuarto y empieza a hablar a un volumen que para mi sea considerado más alto de lo normal, le pido 1. Que se vaya 2. Que le baje dos rayitas…no hay de otra.
- Después oh si…el miedo a los aviones, a volar…ese miedo (como lo explico en otro post anterior) no sé cómo nació…en realidad como ya les había platicado, a mi de niña me gustaba volar, sin embargo llegó un momento en que 1) Empezaba a pensar (ya en el aire, estúpidamente) que si me quería bajar no podía, entonces empezaba a angustiarme por esto: “Si me quiero bajar, no puedo…¿Qué diablos voy a hacer si me quiero bajar?” …tremenda tontería…por otro lado, cualquier turbulencia me hacía pensar que el avión en definitiva se iba a caer, entonces empezaba a hiperventilar, las manos me sudaban, me daba taquicardia…no menos de dos veces el pobre compañero de asiento se tuvo que cambiar porque lo (o la) estaba poniendo nervioso…Sin embargo dicen (dicen porque yo no soy psicóloga y sinceramente no lo sé) que el miedo a volar se debe a otros miedos subyacentes, o sea que si te encuentras en un estado de ansiedad, tristeza, nerviosismo, cualquier cosa que pase cuando estás volando se magnifica.
Afortunadamente este miedo lo superé, y no tuve que hacer ningún ejercicio relacionado con volar ni repasar los factores que lo hacen el medio más seguro de transportación. Más bien tuvo que ver con que acomodé muchas cosas en mi vida, problemas familiares, con amigos, etc. y ¡Eureka! El miedo desapareció (sin embargo sé lo terrible que es, si les interesa saber más chequen éste blog…http://miedo-volar.blogspot.com/ )
- Otros miedos que sufro provienen de pasarle el volante (literal y metafóricamente) a otras personas, esto es, 1ero Prefiero manejar yo y asegurarme que voy a llegar sana a mi destino (sé que muchas veces no depende de mí, sólo les platico como funciona mi cerebro) por eso miles de veces que voy en el carro con mis amigas dicen que soy insoportable…que me la paso pidiéndoles que frenen, que aceleren, que rebasen 2do Me pasa lo mismo cuando tengo responsabilidades, no soy buena delegando, me da miedo que las cosas no salgan como deben…o sea que al final del día puedo decir que mi miedo es a perder el control…terrible porque una persona que es control-freak se hace daño a si misma (porque se cuelga todas las responsabilidades…y obvio culpas si las cosas no salen bien) y normalmente suele ser insoportable con otras personas…
- Éste otro miedo va a sonar cliché, pero desafortunadamente es real, lo siento y creo firmemente que con el tiempo se me va a quitar...el miedo a enamorarme de más, a entregar y quedarme colgada, a perder mi individualidad, a comprometerme tanto que mis metas se me olviden, a enrolarme tanto en la vida de alguien que mi proyecto de vida pase a segundo plano…Me transporto a una situación así y siento pavor. Y no me malentiendan, me gusta la vida en pareja, sin embargo tengo tan claro el lugar en el que tengo mi propia libertad e individualidad que el pensar en tener que modificar mis hábitos, costumbres y futuro me aterra…Además, como buena hija de divorciados, me da miedo casarme, no soy muy partidaria del matrimonio…creo que en algunos caso el matrimonio va en detrimento para la pareja. Pero OJO…cada quien habla de cómo le fue en la feria…y el que se quema con leche…hasta al jocoque le sopla.
- El último del que voy a hablar hoy y creo yo que el más orgánico de todos es el miedo a enfermarme, a enfermarme de manera lenta y fatal de tal forma que esperar mi muerte sea dolorosísimo, obvio me gustaría que mi muerte sea como todos lo deseamos “Morir rápido y mientras duermo”…pero la verdad es que nadie sabe cómo y en qué momento le va a tocar…Dejando a un lado el miedo a una muerte dolorosa….me da miedo también morir pronto, me da pavor el dolor de mi familia ante la pérdida prematura de una hija y/o hermana, por otro lado hay tantas cosas que quiero hacer, que quiero vivir, que la muerte pronta no resulta una opción atractiva (creo que para nadie)
Estos son algunos que enumero y no enumero más no porque no haya, si no porque no vaya a ser que de tanto recordarlos me vaya a mí a dar algo ahorita. Pero acordémonos de algo, cuando nuestros miedos tienen que ver con inseguridades (hablar en público, decir lo que pensamos, marcar límites) lo único que hacen es retrasar nuestro crecimiento por lo que es necesario identificarlos y afrontarlos. Aún odiando la tauromaquia la frase “Al toro por los cuernos” es parte de mi repertorio diario. Les dejo aquí una página de psicología que encontré “Los miedos y cómo superarlos” por si a alguien le interesa puede consultarla: http://www.psicologiayautoayuda.com/2009/07/como-superar-los-miedos.html
Todos los miedos, fobias y mañas son tan variados y distintos como la humanidad misma, es el laberinto y los recovecos que nuestros pensamientos quieren esconder, nuestras vulnerabilidades y para muchos, el territorio desconocido que no queremos recorrer, pero que la final del día, nos recuerdan lo humanos que somos y lo inmensa y compleja que es la vida misma.
Les dejo esta reflexión:
El futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable, para el miedoso, lo desconocido. Para el valiente, la oportunidad.
Victor Hugo.

No estaba segura acerca de cómo plantear este post pero la respuesta llegó sola por varias cosas que sucedieron…voy a hablar de un tema que para mí es importante pero al mismo tiempo difícil de escribir, es más no supe al principio que título darle al tema…en un principio quería hablar de cuando nuestros conocidos, amigos o nuestra familia están pasando por una situación difícil y nosotros por más que tratamos de “ayudar” no podemos…eso me hizo pensar que la mayoría del tiempo este problema en particular es la depresión…
Pero hoy no quiero hablar de la depresión, así que ténganme paciencia que este post solito se va a ir dando…de lo que quiero hablar es precisamente de eso, ¿Qué tanto podemos involucrarnos en la vida de los demás, de las personas que queremos cuando pretendemos ayudar, y hasta qué punto tenemos que marcar nuestros límites o respetar la voluntad de la otra persona?
Definitivamente a todos nos ha pasado, sentir una frustración enorme porque vemos a alguien que queremos viviendo una situación terrible, llámese ésta una relación que no les conviene, tener conductas autodestructivas, enrolarse en un estado de ánimo nefasto que puede ser negativo, dependiente, depresivo, de ira, rencor, y tratar de explicarle una y otra vez que las cosas debieran cambiar, que esa conducta/relación/actitud le hace daño y no recibir ninguna respuesta.
Yo les confieso que eso me ha pasado a mi muchas veces (la mayoría diría yo) con mi familia, siendo hija de padres divorciados muchas veces he sido testigo de cómo mis padres han hecho cosas o se han sumergido en actitudes o sentimientos completamente dañinos y por más que he hablado con ellos, no existe una actitud receptiva por parte de ellos.
Lo frustrante es cuando estas platicas con amigas (os), hermanos (as) y/o padres van dirigidas a señalar claramente que la están cagando, y esto es un hecho que se repite una y otra vez sin notar ninguna respuesta positiva evidente, tanto que ni con cachetadas guajoloteras responden, queda en mi una gran frustración que no menos de 10 veces me ha hecho querer darles con un sartén en la cabeza.
Sin embargo esto me hace acordarme de algo que obviamente va a sonar a cliché pero es la verdad: NO PODEMOS AYUDAR A NADIE QUE NO QUIERA QUE LO AYUDEMOS…y otra tonta y triste verdad…CADA QUIEN DEBE DARSE CUENTA DE LO QUE HACE (MAL) Y REPARARLO, CUANDO ASÍ LO DECIDA (si es que lo decide)
Por otro lado no podemos caer en la prepotencia y pensar que nosotros tenemos las respuestas para los problemas de los demás, porque no las tenemos, porque cada situación es distinta… aaaaaaaaaunque a veces vemos a nuestros amigos (as) sufriendo por cuestiones del corazón y les digamos: “¡Yo estuve ahí!, ¡Yo viví lo mismo!, ¡Te juro que todo va a estar bien!” no lo creen…es más a mi me sucedió y yo tampoco me la creía, pero agradecía mucho el apoyo…
Obviamente el grado de intervención es directamente proporcional con el tamaño del problema, hay veces que el problema es tan grande como: una adicción, depresión tan fuerte que la persona se ha vuelto un peligro para ella misma o los demás, que esté envuelta en una conducta destructiva que la llevará a consecuencias fortísimas…en estos casos creo yo, debe ALGUIEN hacer algo (yo lo he hecho, no con muy buena respuesta por parte del intervenido pero era necesario). Aquí hago hincapié en algo, cuando el problema que sufre la persona que queremos es demasiado grave, es necesario siempre tratar de obtener ayuda de un experto (por ejemplo médico, terapeuta, interventor, incluso abogado) para ayudarlo, hay casos en los que definitivamente nuestro apoyo debe ir guiado a poner en contacto a esta persona con quien pueda ayudarla y no hacerlo uno mismo.
Sin embargo, en muchas ocasiones (en las cuales al menos mi apoyo ha sido bien recibido) la “ayuda” viene de un gesto simple y es que muchas veces lo único que necesitamos es una frase de ánimo, que alguien nos escuche sin opinar, incluso un mensaje de texto (¡o un twitt por qué no!) para sentirnos mejor o al contrario, hacer sentir mejor a alguien.
El ser humano nace y muere solo, sin embargo soledad tiene dos definiciones 1. Carecer de compañía (o sea literalmente estar sólo en un cuarto, lugar, calle, u otro espacio) y 2. Sentir pesar y melancolía por la ausencia, muerte o pérdida de alguna persona o cosa.
Yo creo que nadie debiera de sentir ese pesar y melancolía que defino anteriormente (es imposible detener el sufrimiento, sin embargo, ¿por qué vivirlo sin el apoyo de alguien?) por lo tanto, aunque sea tan difícil encontrar el límite apropiado que va de “estar ahí” a entrometerte es mejor por lo menos tratar de estar, ya si no somos requeridos definitivamente la persona hará algo para pedirnos que amablemente nos larguemos.
Les dejó está reflexión:
El que hace sufrir al prójimo se perjudica a sí mismo. El que ayuda a los demás, se ayuda a sí mismo.
Leon Tolstoi